21 dic. 2005

SOLÍA CORRER, SOLÍA GRITAR

Solía correr, solía gritar para poder olvidar
la soledad, la suciedad y lo vacío de mi ser.
Solía correr, solía gritar para encontrar la paz,
pero todo falso fue cada vez me hundía más.
Cargado estaba yo refugiado en el vicio,
buscando una amistad que no llegaba a mí.
Gritaba por las calles sin parar
llamando a un amor que de paz a mi corazón.
Cansado estaba yo me quise suicidar,
pero una voz llamó con dulzura y amor.
Cuando aquel Señor vino hacía mí,
vi en sus manos y pies heridas de amor.
Era Jesús quien me llamó,
Él quiso darme de su amor
y vivo ahora en su luz.
Junto a Él soy feliz en mi corazón.
Si quieres tú dejar de gritar sin conseguir,
de correr sin rumbo: Entrégate a Jesús!

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