21 dic. 2005

PROMESAS

Quiero alabarte y adorarte,
darte gracias por tu gran amor.
Rindo hoy todo mi corazón a ti.

Descanso en tus brazos de amor,
ya no tengo temor.
Promesas de vida me das
y puedo yo confiar.
Me llenas de fuerza y valor,
en ti soy vencedor.

Tus promesas escritas están
dentro de mi corazón,
sé que tú siempre las cumplirás.

Tú no eres hombre mentiroso,
ni hijo de hombre que se arrepiente.
Mi esperanza hoy reposa en ti.

Y LLORÉ

Intenté ocultar mi error y lloré.
Te fallé y no quise aceptar tu perdón.
Renegué por mi debilidad y lloré.
Condené mi maldad y me avergoncé.

Sin embargo, tú no viste mi maldad,
me llenaste con tu amor.
No tuviste en cuenta mi infidelidad,
me has perdonado y sé que...
Tu amor cubre todo error y lloré.

Necio fui al querer rechazar tu perdón.
Recibí paz y consolación y lloré.
Aprendí que donde vaya, tú estás allí.
Me hablaste y no pude negarme más,
derramé mi corazón.
Tu dulzura no la pude resistir
y me rendí ante ti y lloré.

A TU CASA LLEGARÉ

Por tu gran amor y tu gran fidelidad
elevo a ti mi canto, oh Dios.
Mi gratitud recibe hoy.

Tu me levantas cuando estoy caído
y me das fuerzas para proseguir.
Soplas tu aliento y me rejuveneces,
bajo tu gracia pronto llegaré,
a tu casa llegaré.

Por tu gran poder y tu gran autoridad
confío a ti mi vida, oh Dios.
Recibe mi adoración.

PORQUE ERES

Porque eres mi vida,
porque eres mi verdad,
te alabaré, oh Señor.
Porque mi sustento viene de ti,
porque fortaleza eres para mi.
Porque eres mi gozo,
porque eres mi paz,
te alabaré, oh Señor.
Porque tu palabra guía mis pasos,
porque sanidad eres para mi.
Te alabaré, oh Señor.

ESTRELLA

Contemplo el firmamento,
diviso una bella estrella
que brilla más que las demás.

Entonces pienso en ti, Señor Jesús.

Estrella tan maravillosa,
que alumbra mi largo camino,
me guía en la oscuridad.

SOLÍA CORRER, SOLÍA GRITAR

Solía correr, solía gritar para poder olvidar
la soledad, la suciedad y lo vacío de mi ser.
Solía correr, solía gritar para encontrar la paz,
pero todo falso fue cada vez me hundía más.
Cargado estaba yo refugiado en el vicio,
buscando una amistad que no llegaba a mí.
Gritaba por las calles sin parar
llamando a un amor que de paz a mi corazón.
Cansado estaba yo me quise suicidar,
pero una voz llamó con dulzura y amor.
Cuando aquel Señor vino hacía mí,
vi en sus manos y pies heridas de amor.
Era Jesús quien me llamó,
Él quiso darme de su amor
y vivo ahora en su luz.
Junto a Él soy feliz en mi corazón.
Si quieres tú dejar de gritar sin conseguir,
de correr sin rumbo: Entrégate a Jesús!